El caqui ya no está reservado para atuendos militares o de exterior. Este tono terroso se ha consolidado como una alternativa elegante al negro clásico, aportando un toque de carácter sin caer en lo excéntrico.
En una pulsera, el caqui evoca aventura y robustez, sin dejar de ser lo suficientemente discreto para el uso diario en la ciudad. Combina particularmente bien con tonos neutros: beige, blanco, marrón.
Es la elección ideal para aquellos que quieren un accesorio con carácter sin ser visualmente demasiado llamativo.